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Desde el punto de vista
geológico, el paisaje que caracteriza a la Patagonia se considera nuevo.
La Extrema aridez de la Estepa, se extiende desde el mar hasta los
Andes, contrastando con los bosques y lagos de la Cordillera.
La meseta patagónica, nació en el
Precámbrico y a través de los siglos fue cubierta por sedimentos
terrestres y marinos. El sucesivo avance y retroceso de los glaciares
contribuyeron en la formación de un manto de rocas eruptivas y cantos
rodados.
Los vientos predominan en
dirección Oeste-Este; traen las nubes del Océano Pacífico y al llegar a
la Cordillera de Los Andes se elevan perdiendo temperatura, lo cual
provoca, que la humedad contenida en las mismas se condense y
precipite en forma de lluvia y nieve;
Esto genera a lo largo de la
Cordillera de los Andes una franja de aproximadamente 50
kilómetros de ancho con precipitaciones medias anuales de 3000 mm
generando los llamados Bosques Subantárticos o Andino-patagónicos, en
contraste con los 150 mm de precipitaciones promedio que recibe la
Estepa Patagónica.
Este contraste en las
precipitaciones genera el desarrollo de una vegetación especifica. Por
ello, mientras en la Estepa dominan los pastos y
arbustos de baja altura, los Bosques Andinos se caracterizan por una
diversidad de árboles de singular belleza, predominando los del genero Nothofagus.
En cuanto a la fauna esta no
presenta grandes diferencia en toda la Patagonia. A las
especies que la habitan prácticamente se las encuentra en toda su
extensión salvo algunas excepciones.
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